Mostrando entradas con la etiqueta Pareja. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Pareja. Mostrar todas las entradas

martes, 25 de octubre de 2011

Persona Manipuladora

Una persona manipuladora es aquella que intenta recrear todo a su alrededor a su gusto y semejanza. Quiere que su visión del mundo sea la única aceptable. Esa es la persona más manipuladora que te puedes encontrar, pero por supuesto también hay muchos grados de manipulación.

La persona manipuladora tiene algo que define bien su manipulación mala y es que, ella no hará nada por mejorar la situación lo único que quiere es que tú mejores su situación. Hay padres, madres, hermanos, amigos y hasta parejas que son una persona manipuladora.

En las madres y padres por ejemplo es típico amarrar al hijo y no querer que salga nunca de casa. Para ello manipularán al hijo haciéndose los desvalidos (manipulan la realidad para su propio fin) o haciendo sentir culpable al hijo para que no se vaya.

Ante una persona manipuladora la forma de ganar es poniendo en evidencia sus argumentos y estrategias, verbalizando lo que hacen y su mal comportamiento conseguimos aniquilar al completo su manipulación.

Además, no te creas que es difícil porque la mayoría de personas manipuladoras se basan en cosas absurdas (por no decir todas) y hacen cosas que no se sostienen por ningún lado.

Imagina por un momento la mujer celosa que no deja salir nunca al novio porque no se fía de él, pero ella luego sale a solas con sus amigas sin problemas. Dejando de lado que el tío es un calzonazos de tres pares de narices esta situación nos enseña unas cuantas cosas. La primera es que ella le ha manipulado a él para que se sienta mal al salir y para que no diga nada cuando ella sale.

Ante esta situación verbalizar sus celos excesivos y egoísmo puede funcionar, pero cuando se está en una situación de calzonazos hay que vigilar los “ataques” porque no serán tolerados. Como la otra persona cree llevar siempre la razón no puedes atacarla, sino que tienes que dejar en evidencia lo que ocurre sin atacar directamente. “Eres muy celosa” no es atacar si no es que tú eres muy celoso también, pero decir: “Eres una egoísta” puede provocar el rechazo de la otra persona.

¿Conoces a alguien que le digas que es egoísta y te diga que sí? NUNCA. Las personas comienzan a justificarse poniendo montones de ejemplos por absurdos que sean. “Pero si el otro día te compré un caramelo que me costó 0,60 céntimos”. Incluso a veces utilizar la palabra egoísta puede ser inapropiado.

En el caso anterior la chica no tiene porque ser egoísta, quizás lleva a su novio a cuerpo de rey y se preocupa por él, pero tiene ese punto flaco de inflexión con los celos y por lo tanto el argumento de egoísta no será solamente ineficaz, sino también contraproducente.

Hay que explicar las cosas bien a las personas de tal modo que te entiendan y reaccionen. Si no sabes hacerlo la mejor forma de hacerlo es mediante una carta. Porque cuando una persona lee un texto no para para interrumpir, aunque tenga objeciones sigue leyendo hasta terminar, y entonces tu mensaje queda muy claro y preciso.

Pero no toda persona manipuladora es mala o hace manipulación de forma negativa, hay manipulaciones positivas que son para un fin mayor. Y otras tantas rozan entre lo malo y lo bueno.

Por ejemplo, conocí un caso que particularmente para mí, me parece humillante y vergonzoso pero que no denuncié desenmascarándolo porque el fin es mayor y más positivo (o eso parece a simple vista).

Conocí un chico de otra nacionalidad al que le dieron la nacionalidad española simplemente por tener una enfermedad. Hasta ahí podríamos decir que España fue solidaria. El problema es que esta persona que supuestamente tiene esa enfermedad solo le afecta en un 1%. Es decir, que una persona completamente normal alardeaba de autosuperación deportiva cuando en realidad lo que estaba haciendo era engañando a la gente de forma miserable.

Y no solo eso, sino que además era financiado por una asociación benéfica a sabiendas de la mentira vulgar que se estaba cometiendo. A mí me parece muy humillante e indignante hacia todos los enfermos y hacia todas las personas que confiamos en las asociaciones benéficas.

Pero pensé que esta persona manipuladora, apoyada por la asociación benéfica, pues que por lo menos conseguía recaptar más dinero para dicha asociación y que si yo lo denunciaba terminaría perjudicando a la asociación y otras personas. Y aunque me pareció algo humillante decidí callarme y hacer la vista gorda.

Hay veces en las que una persona manipuladora (en este caso no sería la persona aprovechada que no tiene perdón, sino la persona manipuladora de la asociación que lo permite) manipula para conseguir un fin mayor, para conseguir un apoyo que de otro modo no sería posible.

¿Cuántas personas apoyan y patrocinan una asociación benéfica? ¿Cuantos de aquí donáis dinero a causas benéficas? ¿U os interesáis en alguien más que no sea vosotros mismos?

Muy, pero que muy pocas. Pero no hace falta llegar a este extremo de jugar entre el bien y el mal, hay causas de manipulación positiva mucho más positivas en todos los sentidos. Manipular positivamente para que te suban la nota está bien, no haces daño a nadie.

Manipular a personas para ampliar tu círculo social siempre y cuando no hagas daño a nadie está bien. Ser una persona manipuladora para tener éxito en la vida siempre y cuando no dañes a los demás está bien.

Manipular significa omitir la verdad y con medios hábiles convencer a los demás, no tiene porque ser mala, pero cuando alguien hace cosas ruines para conseguir sus objetivos eso se ha quedado anclado a la palabra :”manipular” y no a la persuasión o convencer, porque la definición de manipulación da más pie a que pueda ser con malos fines.

Recuerda que una persona manipuladora puede tener muchos fines, la gravedad de la manipulación está en como son esos fines y la moralidad de esa persona para conseguir esos fines.

La manipulación no es mala, malas son las personas y como nos ha demostrado la historia y los acontecimientos, si a las personas no se las educa son capaces de llegar a la crueldad más extrema.

Por ejemplo; la manipulación de la industria de la medicina para intentar colarse en la sanidad pública es demencial, mala, ruin y atenta contra los derechos humanos de una forma más grave que la que han tenido muchos conquistadores de territorio.

Dar la muerte a un ser humano es ser mala persona, pero enseñarle un pote con su cura y negárselo a dar, es tortura, y la tortura es mil veces peor que la muerte además de que la mayor parte de las veces te conduce a ella. De hecho, cuando torturas a alguien muchas veces te pedirá morir.

Con la manipulación ocurre algo similar, no puedes pre-asumir su significado y generalizarlo, tienes que ver en cada caso que está ocurriendo y que tipo de persona manipuladora tienes enfrente.
Leer más...

sábado, 22 de octubre de 2011

Encontrar Pareja II

Continuando con nuestro post de ayer veremos los siguientes 4 puntos que debes analizar si tu situación actual es de soltería y te encuentras ante una imposibilidad declarada de relacionarte naturalmente con el sexo opuesto.

- Saca lo mejor de ti: tu simpatía y buen carácter te ayudarán a ser mucho más interesante para cualquier hombre, no lo ocultes, muéstrate alegre y jovial.

- Modifica lo malo de tu carácter: si eres un tanto brusca trabaja sobre ello, a ningún hombre le gusta una mujer grosera.

- Abandona el encierro: anímate a salir, es casi imposible que tu príncipe azul golpee la puerta de tu casa. Reanuda tu vida social cuanto antes, esto será de gran ayuda.

- Relájate y sé natural: el nerviosismo se debe, en general, a la falta de roce social; no dejes que te invada, actúa con naturalidad y verás que todo es más simple de lo que imaginas.

Piensa cuáles de estos puntos son los que te están jugando en contra a la hora de encontrar alguien con quien compartir tu vida. Analízalos y pon en práctica nuestros consejos
Leer más...

Encontrar Pareja I

Cada día es más común escuchar de boca de una mujer la frase: “ya no hay hombres”. Lo que por supuesto es una exageración y una forma de expresar su imposibilidad de conseguir pareja, pero quitando de sí las culpas.

Ahora bien, cuando una mujer desea conseguir una pareja y no lo logra, debe plantearse primero aquellas cosas que suceden en ella misma para que esto no sea posible; recuerda siempre que el origen de nuestros conflictos y problemas está dentro nuestro, luego puede haber algunas influencias externas, pero siempre comienza analizándote a ti misma.

Veremos las 6 razones más recurrentes por las que una mujer no logra formalizar una pareja:

- Falta de tolerancia y un alto grado de exigencias: deja de lado las cosas absurdas y nunca deseches a una persona sin darte, y darle, la oportunidad de conocerse.

- Un poco de sutil coquetería: no dejes de arreglarte, eso no solo te hará sentir mejor sino que despertará el interés de quien puede ser el compañero que esperas.
Leer más...

martes, 18 de octubre de 2011

Psicoterapia de Pareja

Las psicoterapias han sido concebidas originalmente como tratamientos “individuales”, es decir, algo que ocurre entre dos personas: el paciente y el psicoterapeuta.

Por lo tanto, para justificar cualquier tratamiento que involucre a más de un paciente (pareja, familia, grupo o institución) ha sido necesario suponer que, más allá de la patología individual (síntomas, trastornos o características personales), existe una patología del vínculo (relación, lazo, o como prefiera llamárselo). Es decir que, más allá de los conflictos intrasubjetivos, existen o pueden existir problemas íntersubjetivos, modalidades no sanas de relación, malentendidos que no ocurren en cada uno sino en la relación establecida entre ellos.

Se trata, por lo tanto, no de una psicoterapia de cada sujeto humano, de lo que ocurre en “mí”, sino de lo que ocurre entre nos, o entre dos (en el caso de la pareja).

Esto implica teorizar una técnica adecuada a la relación, con muchas diferencias respecto del tratamiento individual. Una de las más obvias, no poder solicitar la primera regla de cualquier tratamiento individual: la sinceridad. Demandar una sinceridad sin tapujos sería desconocer el derecho de cualquier ser humano a la privacidad, el secreto, ese ámbito personal no necesariamente compartible con su pareja.

En una psicoterapia de pareja, de cualquier orientación, no se trata de trabajar con dos sujetos humanos en su existencia individual, sino con un vínculo o relación que se establece entre dos personas, cada una de ellas con derecho a su propia subjetividad.

Resumiendo:

Los problemas en la pareja siempre tienen su origen en las dificultades propias de cada una de las personas que la componen y, además, en dificultades y malentendidos propios de la relación.

La psicoterapia individual es un dispositivo centrado en la persona y su subjetividad que, para su mayor eficacia, requiere franqueza en el decir por parte del paciente, y escucha atenta y compromiso de confidencialidad por parte del terapeuta.

En la psicoterapia de pareja no se trata de desentrañar los problemas psicológicos de cada uno de sus componentes, sino los que son propios de la relación; no la subjetividad sino la intersubjetividad, con sus malentendidos e impasses. No puede demandarse la misma franqueza porque siempre pueden haber zonas de su subjetividad que una persona no quiera exhibir a su pareja.

El terapeuta de pareja se ofrece para que cada uno de los miembros de la pareja exprese sus ideas y sentimientos respecto del otro, lo escuche y se escuche (algo no tan sencillo como parece) ante la presencia de un tercero formado para ese fin.

Otro factor a tener en cuenta es que una pareja cuando solicita un tratamiento es porque ya está en crisis. Una persona puede solicitar un tratamiento individual porque desea clarificar ciertos aspectos de su persona y su modo de funcionar en la realidad que la limitan en el desarrollo de sus objetivos y proyectos; las parejas no, salvo excepciones, sólo consultan cuando la existencia misma del vínculo se encuentra en peligro.

La pareja trae ya a su primer entrevista un problema que los preocupa y un síntoma que requiere tratamiento. Ese síntoma es el malestar en la pareja y en ese síntoma debe focalizarse el tratamiento.

Teoría de los vínculos de Puget y Berenstein

Una vez aceptados estos presupuestos, se han desarrollado muchas teorías y prácticas al respecto. La más significativa, tanto por la extensión de su práctica como por la profundidad de su elaboración teórica, es la desarrollada por los psicoanalistas Janine Puget e Isidoro Berenstein. Pasaremos a exponerla sucintamente para luego marcar nuestras diferencias y críticas.

Una vez aceptados estos presupuestos, se han desarrollado muchas teorías y prácticas al respecto. La más significativa, tanto por la extensión de su práctica como por la profundidad de su elaboración teórica, es la desarrollada por los psicoanalistas Janine Puget e Isidoro Berenstein. .

Estos autores han construido una clasificación tipológica de los vínculos que pueden darse entre seres humanos. Por un lado los dividen en:
I – Vínculos De Sangre: Relaciones fundadas en un vínculo no necesariamente biológico (puede incluir hijos adoptivos), pero sí preestablecido, y en el que los miembros no pueden elegir su pertenencia: madre, padre, hijos, hermanos.
II – Vínculos De Alianza: Se basan en compromisos entre personas. Su modelo característico es la relación matrimonial, pero abarca también la amistad y otras relaciones libremente elegidas.
(Una primera objeción: parecen no considerar otros vínculos que, sin ser familiares, son forzosos y no librados a la elección, acertada o no, del sujeto. Ej: los vínculos laborales)
Puget y Berenstein encuentran que en ambos tipos de relaciones, las familiares y las electivas, se presentan diversas modalidades típicas en la relación entre dos personas:
A – Vínculo Adhesivo o Narcisista Dual: Predominan fantasías y emociones relacionadas con el miedo de separación o de pérdida del otro. Toda separación despierta vivencias de desesperación, sentimientos de inexistencia y de quedar expuesto a un mundo vivido como hostil. Predominan los contactos piel a piel, puede haber una fantasía conciente o inconsciente de “ser uno solo”, envuelto por una sola piel. Ejemplo normal: la relación del hijo con la madre en sus primeros meses de vida; ejemplos patológicos: relaciones excesivamente dependientes entre padres e hijos (más frecuentemente madres e hijas) a cualquier edad, parejas simbióticas, menos frecuente: hermanos “inseparables”.
B – Vínculo Poseído – Posesivo: Es similar al anterior, pero una de las partes domina, “posee” a la otra, que se deja dominar y poseer. Predomina un contacto corporal y concreto. Se intenta por todos los medios reducir las inevitables separaciones temporales de los dos sujetos que componen el vínculo. Cuando emergen diferencias de deseos, ideas, etc. se produce ansiedad. Nuevamente el modelo es la relación del bebé totalmente dependiente de la madre, pero puede presentarse entre padres e hijos, parejas, ciertas amistades.
C – Vínculo de Control o de Terceridad Limitada: La diferenciación y discriminación es mayor que en los modelos antes mencionados, pero se producen muchos conflictos porque cada uno cree siempre (o casi) tener razón y requiere del otro que se adapte a sus necesidades, deseos y tiempos. Hay miedo a ser anulado, dominado o destruido por el otro.
D – Vínculo Amoroso o de Terceridad Ampliada: Predominan la ternura y el cariño. Hay interés mutuo por el otro y una relación basada en la reciprocidad. Se tolera bien que cada uno tenga sus propias relaciones e intereses por fuera del vínculo.
Sobre este modelo vincular, Puget y Berenstein construyen diferentes estructuras de parejas que permiten abarcar todos sus posibles modos básicos de funcionamiento sobre el modelo de la pareja matrimonial
Nos parece importante aclarar que el modelo debería ser válido para toda relación entre dos personas que incluya la convivencia (real o proyectada) y una referencia imaginaria a ese término tan difícil de circunscribir que es el amor, ya sea como logrado, deteriorado o proyecto de futuro. No establecemos diferencias respecto de los vínculos legales ni de la identidad sexual de los sujetos, ya que estamos hablando de psicología y psicoterapia, no de legalidad ni de moralidad.
No vamos a extendernos sobre las diferentes estructuras de pareja que construyen estos autores porque no es el objetivo del artículo y porque con lo expuesto es suficiente para marcar nuestras diferencias respecto de ésta y otras concepciones de pareja que parten de una tipología vincular, de construir modelos de pareja para considerar a unos patológicos y otros sanos.

“ser uno solo”, envuelto por una sola piel. Ejemplo normal: la relación del hijo con la madre en sus primeros meses de vida; ejemplos patológicos: relaciones excesivamente dependientes entre padres e hijos (más frecuentemente madres e hijas) a cualquier edad, parejas simbióticas, menos frecuente: hermanos “inseparables”.o proyecto de futuro. , ya que estamos hablando de psicología y psicoterapia, no de legalidad ni de moralidad.

Por un lado, las parejas reales no se corresponden con modelos que podamos construir. Puede que predomine un cierto modo de relación, con sus malentendidos y dificultades, pero lo más frecuente es que ciertos intercambios respondan a una modalidad y otros a una contraria. Es decir que en una misma pareja pueden coexistir diversos vínculos sin que forzosamente respondan siempre a un modelo de laboratorio construido teóricamente.

Por otro lado, en el modelo D, vínculo amoroso o de terceridad ampliada, los autores parecen construir un modelo ideal, modelo de pareja que funciona bien y al que toda pareja debería aspirar. Esta construcción, más que de un modelo de pareja, de una pareja modelo, es común a muchas otras teorizaciones, y es peligrosa. La idea de que existe una pareja ejemplar es una idealización que puede dañar mucho a las parejas reales por las dificultades e imposibilidades en alcanzar ese ideal.

No existen parejas perfectas, lo que existen son parejas con diferentes modalidades, mejores o peores, pero siempre imperfectas. De lo que se trata en una psicoterapia de pareja no es de confrontar a la pareja con un ideal, sino de intentar alcanzar una relación que resulte satisfactoria y beneficiosa para ambos, o de descubrir su imposibilidad, no de proponerle a la pareja real un modelo de pareja ideal al que deberían parecerse.

Otro modo de pensar a la pareja

En una pareja, en toda pareja, coexisten diferentes parejas superpuestas e interrelacionadas. Es decir que la pareja responde a diferentes necesidades del ser humano por lo que no puede reducirse a un solo nivel ni a un único modo de relación:

1 – En primer lugar tenemos una pareja de la identificación. La pareja que puede llegar a decir “somos iguales”, o “los dos somos uno”, la pareja de la “media naranja”. Es la pareja propia del enamoramiento, de la idealización de la relación. Pero no sucumbe, o no debería sucumbir, con el fin del momento del enamoramiento. Una persona siempre necesita de una cierta sensación de identidad en su pareja.

2 – Pero no basta con cierto nivel de la identificación. Las personas necesitan de su pareja también el reconocimiento de la propia individualidad. Si los dos somos uno yo no existo. Si tú me quieres y me aceptas como alguien diferente a ti, y especial para ti (puesto que sólo yo soy tu pareja), me reconoces y me ayudas a sentir una persona singular, me adjudicas un valor, me haces sentir importante y necesario.

3 – Una pareja del deseo, deseo que no se limita (aunque incluye) al deseo del acto sexual genital. Al desear a otro lo hacemos sentirse deseable y, a la vez, damos un cauce a nuestro deseo. Hacemos así de él o de ella la causa de nuestro deseo. Si deseo a otro es porque algo me falta en mí, y espero del otro que me lo de (por eso a una persona demasiado satisfecha de sí misma, a la que parece no faltarle nada, le es tan difícil llegar a construir una pareja.
Pero el deseo humano es singular, no es sólo deseo del otro, es también “deseo de un deseo”: te deseo y deseo que me desees. Que me desees con y por mis virtudes pero, también y sobre todo, con y por mis defectos, porque al desearme me haces sentirme deseable. Este nivel de relación puede originar muchos conflictos porque, a la vez, si me rechazas me haces sentir rechazable.

4 – Pero a la pareja humana no le basta con identificarse, reconocerse y desearse, necesita también cierto nivel de satisfacción. Necesitamos que nuestra pareja nos permita alcanzar, aunque sea parcialmente, algún modo de satisfacción. Es muy duro vivir en la insatisfacción permanente, algo que genera mucho malestar y crisis en la pareja. No es necesario (ni posible) que una pareja sea perfecta para producir satisfacciones. Pero es necesario que las singularidades de cada uno, sus virtudes y defectos, sus respectivas posiciones ante la vida, no diremos que tengan cierta complementariedad, pero sí que faciliten a su partenaire ciertos goces en la vida. Es este quizás el nivel que más solidez da a las parejas, y el que más conflictos produce.

No hablamos de una pareja del amor porque el amor incluye todos estos requerimientos de la pareja.

La pareja hoy y la psicoterapia de pareja

Si hoy asistimos a tantas crisis de parejas que podemos hablar de una crisis de la pareja, si se producen tantas separaciones, es en parte porque ya no es forzoso el vínculo matrimonial conyugal monógamo, “hasta que la muerte los separe”, lo que hace que el contrato matrimonial no subsista muchas veces al fin de toda relación de amor; pero también porque la sociedad hedonista en que vivimos propone cada vez más modos de satisfacción individuales y solitarios.

Así como hay parejas que permanecen unidas en situaciones muy conflictivas y con grandes sentimientos de insatisfacción, sin que sepan a ciencia cierta qué es lo que los mantiene unidos; hay otras en que uno o los dos miembros de la pareja no soportan la inevitable desilusión y se apresuran a disolver la relación para partir en busca de una nueva pareja (que probablemente reitere a la anterior) o de la “propia identidad”, sin llegar a saber qué papel jugaba esa relación en su vida.

No se trata de sostener una pareja a cualquier precio, aun el de la insatisfacción de ambos, pero tampoco de romperla ante la primera dificultad. La psicoterapia de pareja, al favorecer que dos personas se escuchen, que puedan llegar a comprender al otro y entender qué es lo que pasa en su pareja, a superar malentendidos e impasses, puede permitir que una pareja revea su funcionamiento y remueva los obstáculos que se interponen; o descubrir que ya la pareja no es lo que quieren; pero siempre lo harán con mayor realismo y claridad en su elección.
Leer más...

martes, 11 de octubre de 2011

Entender a la Pareja


No es necesario decir que la pareja es aquello que se compone de dos, vamos a ver lo que en realidad supone ser una pareja y la psicologia de pareja.
La principal idea que se debe tener, y mantener siempre clara, es que la pareja se forma por dos personas que parten desde el mismo punto, nunca tres. Pero a la vez es importante recordar que son dos seres individuales, con sus necesidades, sus alegrías, tristezas... y que para llegar a buen puerto, deben de ser atendidas.

Lo ideal es intentar un equilibrio para que ninguna de las dos partes de la pareja se vea dañada y sí recompensada. Vamos a poner un símil, a partir de ahora veremos la pareja como un balancín, y debemos conseguir que se mantenga en horizontal, por supuesto que es algo complicado, pero no imposible. Algunas veces un asiento estará en lo alto y el otro abajo, y viceversa. Lo que si que no puede llegar a pasar es que siempre sea el mismo el que permanezca abajo, ya que esto lo único que indica es que algo va mal. Vamos a ver algunas estrategias para conseguir que se mantenga en horizontal la psicologia de pareja.

Como es imposible que una pareja parta de cero, ya que ambos tienen pasado, se deben solucionar los posibles problemas que puedan surgir. Muchas son las parejas en las que alguno de los miembros tienen continuamente rondándole en la cabeza el antiguo novio/a de su compañero. ¿Cómo podemos solucionar este punto?. La solución es sencilla en su teoría, pero quizá algo más difícil en la práctica. Se necesitan horas de sofá, cafés, hablar y hablar hasta que todo quede claro, sentimientos, ideas, proyectos de futuro.
Está bien recordar el pasado, pero solo para aprender algo de el, nunca para castigarse ni castigar a otros. De momento no se ha descubierto la máquina que nos lleve tiempo atrás y permitirnos borrarlo, así que lo único que podemos hacer es asimilar que, "lo pasado, pasado está", y no se puede hacer nada, si tu pareja estaba con otro/a, es eso, "estaba", si ahora comparte su vida contigo será porque quiere hacerlo, entonces no se debe agobiar si quieres que tu relación funcione.

Cuando comienzas una nueva relación NUNCA mezcles, es decir, si has tenido una relación pasada basada en la desconfianza, te engañaban, eras un ser desdichado, ni se te ocurra pensar que tu actual pareja va a ser igual, se debe dar una oportunidad, no debes prejuzgar a nadie y mucho menos castigar por errores de otros. Siéntate y cuenta lo que te está pasado, entre los dos lo solucionareis antes, tu confianza aumentará y seréis más felices.
Recuerda que el balancín debe permanecer el mayor tiempo posible en horizontal.
Leer más...